CÁMARAS FRÍAS PARA LA POSTCOSECHA Y CAJAS REFRIGERADAS DE EMBARQUE

El Ozono degrada el etileno y los olores en cámaras de enfriamiento y cajas refrigeradas para embarque. En almacenamientos mixtos de frutas y hortalizas desinfecta el sistema de humidificación y la superficie de cámaras refrigeradas, eliminando las esporas fungosas en el aire del almacén. El Ozono trabaja mejor a temperaturas más frescas y a humedades relativas más altas (85 a 95%).

La presencia de personas en las cámaras frigoríficas no revestirá de importancia para realizar los cálculos, ya que el tiempo de permanencia de los operarios dentro de la cámara es irrelevante. En la mayoría de las hortalizas y frutas se recomienda una concentración de Ozono en aire de 0,3 ppm.

Los beneficios más importantes en las operaciones de almacenamiento serán una reducción sustancial de producción de esporas fungosas en la superficie de productos infectados y el evitar una diseminación secundaria del producto infectado hacia productos adyacentes.

Los empaques de frutas y hortalizas deberán permitir la aireación para que el Ozono entre en contacto directo con el producto. La eficiencia del Ozono vendrá determinada en función del mayor grado de ventilación posible sin debilitar el envase. Las unidades colocadas en envases de alta ventilación, como son los recipientes plásticos retornables, suprimen más eficientemente el desarrollo fungoso sobre la superficie del producto que las unidades que tienen menos perforaciones de ventilación.

Hay que tener en cuenta que la presencia de superficies de madera, insulación de uretano, cartón y otros materiales corrugados en el almacenamiento crean una demanda adicional en la aplicación de Ozono, lo cuál puede reducir la efectividad de dosis aplicadas. Por tanto, el tratamiento con Ozono tendrá más efectividad y mayor beneficio económico si se realiza en el almacenamiento postcosecha antes del empaque para el embarque.
LAVADO DE FRUTAS Y VERDURAS EN LA POSTCOSECHA
LOS MICROORGANISMOS EN LA PUTREFACCIÓN

Los microorganismos en los alimentos ocasionan la putrefacción de los mismos. La mayor parte de los alimentos crudos sanos llegan a tener hasta varios millones de microbios por gramo. El procedimiento normal de lavado puede reducir la carga microbial nativa en la superficie del alimento hasta en un 99%.

Con una microflora remanente de uno a diez mil microbios por gramo y una temperatura de 5ºC, la putrefacción de frutas y verduras ocurre entre los 10 y 14 días. A menor carga microbial inicial, mayor será la vida del producto.

El Ozono, siendo el germicida de mayor eficacia, con una exposición adecuada, eliminará totalmente cualquier microorganismo, prolongando la vida de los alimentos.
EL LAVADO DE FRUTAS Y VERDURAS


Frutas y verduras, tras su recolección, pueden estar contaminadas en su superficie por trazas de pesticidas y herbicidas. Estos productos químicos son bioacumulables en nuestro organismo, pudiendo causar serios problemas en nuestra salud tras un periodo de varios años de consumo.

El uso del agua en el manejo de postcosecha implica una alta probabilidad de ampliar la contaminación de los patógenos vegetales y microorganismos. Cualquier pequeño error en el procesamiento de prevención de la contaminación y la desinfección del agua puede acarrear graves consecuencias debido a la capacidad de movimiento de los microorganismos, especialmente en los sistemas de recirculación de agua.

· Lavado tradicional. El lavado acumula microorganismos y productos químicos en el agua, algo que dificulta que permanezca desinfectada y con poder desinfectante en todo momento. Además, no podrá reutilizarse, ocasionando un altísimo consumo de la misma. El resultado final será la putrefacción prematura del producto almacenado.

· Lavado con Ozono. Para alcanzar niveles de desinfección del 90%, en el agua de lavado se necesitarán alcanzar los 50 ppm de cloro, mientras que sólo se necesitarán residuales de Ozono de entre 0,2 a 0,4 ppm para conseguir el mismo porcentaje o superior. El producto estará libre de alteraciones en el color, calidad y textura, aumentando fácilmente la vida media del mismo. A ello hay que añadir que, posterior al lavado, el agua usada no quedará contaminada, pudiéndose reutilizar el agua para el proceso, consiguiendo con esto importantes ahorros en el consumo de agua, mientras que la que vertemos al colector público estará totalmente tratada.
La dosis de Ozono recomendada para la conservación de frutas y hortalizas en cuartos fríos es de 0.3 ppm. Se logra con un equipo que genere 2 gr/h por cada 80 m3 de aire.


En los sistemas de filtración de aire, la destrucción del etileno por el Ozono aumenta la vida de los alimentos sensibles al etileno. Inyectar Ozono a través de sistemas de aire forzado instalados en la parte alta es lo más recomendable, siendo lo más eficaz distribuirlo desde una unidad montada en el techo, ya que el Ozono pesa más que el aire y tiende a descender por su propio peso. Además, el tratamiento de Ozono induce la formación de compuestos, defensas naturales de la planta, que están involucrados en la resistencia ante la putrefacción de postcosecha. Sin embargo, la exposición excesiva al Ozono podría llegar a dañar el tejido de la planta, pudiendo reducir la Vida de Anaquel *, algo que nos indica que no es válido cualquier nivel de ozonización.

(*) La Vida de Anaquel es el tiempo durante el cual un producto es útil para el consumidor sin causar ningún prejuicio a su salud y/o sin perder su funcionalidad.
>  Lavado Hortofrutícola en la postcosecha
Sistemas de dilución de Ozono en agua
Ozonización mediante difusores (micro burbujeadores)
Inyección de Ozono mediante Venturi en un circuito de recirculación.
Una desinfección efectiva del agua de proceso puede conseguirse de forma económica con un sistema simple de difusores de gas Ozono. Si lo que pretendemos es convertir esa agua en un potente biocida, capaz de actuar como desinfectante de patógenos aportados por la constante entrada de frutas o verduras a la cuba, podemos realizar una dilución de gas Ozono mucho mejor.
Para ello, al reactor de Ozono le suministraremos Oxígeno (O2) casi en estado puro (utilizando para ello un concentrador de Oxígeno) y diluiremos el Ozono en el agua mediante la inyección por Venturi en una recirculación forzada por una bomba, llegando a unos 0,4 ppm (Redox 400 a 500 mv)
Recomendamos añadir una sonda Redox para poder tener control en todo momento de la calidad de agua con la que se está trabajando.
Ozonización de depósitos con difusores
· Alta desinfección sin residuos.
· Muy buena calidad del agua.
Ozonización de depósitos con Venturi
· Mayor poder biocida y sin residuos.
· Máxima calidad de agua.
DISPOSITIVOS
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